lunes, 8 de mayo de 2017

Reseña: Kynodontas (2009), de Yorgos Lanthimos




Excepcional trabajo del realizador griego Yorgos Lanthimos. Kynodontas (Canino) cuenta las excéntricas ocurrencias de una familia que mantiene a sus hijos recluidos en su propio hogar. Sin el menor conocimiento del mundo exterior, los tres hijos, todos ya jóvenes adultos, son ignorantes víctimas de las mentiras de sus padres. Entre otras falsedades, éstos les han dicho que el gato es el animal más peligroso del mundo (evento que llevará a una absurda y cómica resolución) y la más impactante: que sólo podrán dejar la casa una vez que sus dientes caninos se hayan caído.
            El tono de la película tiene un remarcado estilo surrealista, a pesar de que todo se mantiene dentro de los márgenes de lo posible. Esta sensación de rareza se debe a las muchas situaciones absurdas por las que tendrán que pasar los hijos gracias a su represivo entorno. Lanthimos, además de director, es guionista de este macabro y divertido disparate: logra sorprender en cada escena con nuevas e imaginativas invenciones, con las que el espectador pasará de la risa al horror. Kynodontas es, a su modo, una comedia negrísima con tintes de estudio social a lo Michael Haneke.




El argumento explora la alegoría de la cueva de Platón, que describe un espacio cavernoso en el que varios hombres, prisioneros desde su nacimiento, sólo pueden observar las sombras que proyecta una hoguera sobre los muros frente a ellos. Así, los hombres no pueden imaginar ni tomar como verdad nada fuera del alcance de su percepción. En una escena de la película, un personaje es cuestionado acerca de sus sueños. Como respuesta, afirma que uno de sus sueños recientes fue ver a su madre caer en la piscina, y nada más. Para los hijos, su realidad está en la casa y sus limitados alrededores. Los padres son los únicos responsables de tejer su visión del mundo.
            La fotografía resalta las tonalidades blancas con el fin de crear una atmósfera de infantil inocencia. Los encuadres, casi todos estáticos, suelen poner a los personajes en segundo plano, detrás de muebles y otros objetos, además de evitar incluir cuerpos y rostros completos. Es como si la cámara hubiera sido dejada ahí accidentalmente y el espectador observara todo en secreto. Esto, sumado al frecuente uso de luz natural, le da a Kynodontas un aspecto crudo que recuerda al manifiesto Dogma '95. Pero no se confundan: el filme de Lanthimos está hecho con cuidadosa atención a los detalles de ritmo, forma y propósito. Es una verdadera genialidad.






 Ejemplo de los planos que conforman Kynodontas.

           
Notable obra de un director que promete. Su agudo ingenio y brillante ejecución le dan un lugar entre las mejores películas de las últimas décadas.    




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